Dalys es una luchadora profundamente comprometida con su profesión, algo que hemos comprobado desde sus inicios en el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) allá por el año 2009. Sin embargo, detrás de la ruda "Mujer hecha pesadilla", existe una historia de amor digna de una película.
En una reciente edición del programa "CMLL Informa", la panameña abrió su corazón para hablar de su relación con José Casas Ruiz (Negro Casas), reconociéndose no solo como una atleta de élite, sino como una mujer entregada a su familia y a la famosa Dinastía Casas.
El flechazo en Panamá: Amor a primera vista por una revista
La historia entre Dalys y el "4:40" comenzó de una forma curiosa en Panamá, cuando ella era apenas una niña de once años de edad. La curiosidad se convirtió en admiración antes de conocerlo en persona.
"Me enamoré de él viendo una revista. Él estaba parado en una esquina del ring y, aunque era flaco, yo lo veía súper musculoso", confiesa Dalys con una sonrisa.
La oportunidad de conocer a su ídolo llegó cuando anunciaron que Negro Casas y El Hijo del Santo se presentarían en el Gimnasio Nuevo Panamá. Para asistir, Dalys tuvo que cumplir un reto de su padre: ser la mejor de la clase en quinto grado de primaria. La motivación fue tal que esa semana logró las mejores calificaciones y toda la familia asistió a la función. Desde las gradas más altas del gimnasio, los ojos de la pequeña Dalys y el Negro Casas se conectaron por primera vez.
El primer encuentro: "¿Hola, güerita?"
El destino conspiró para que se volvieran a ver poco después. Dalys acompañó a su padre, quien fabricaba indumentaria para luchadores, a un gimnasio local. Allí, entre las gradas, apareció su ídolo de carne y hueso.
"Obviamente, siendo yo una niña, temblaba de la emoción y los nervios por estar cerca de él", relata. Fue en ese momento cuando el Negro Casas soltó una frase que ella no entendió al principio: “Hola, güerita”. Dalys, sin saber que en México así se les llama a las personas rubias, respondió con firmeza que ese no era su nombre, sino Dalys.
A pesar de su corta edad, ella se plantó con seguridad ante el experimentado luchador:
- El encuentro: Negro Casas le preguntó su edad pensando que tenía 15 años.
- La respuesta: Al saber que tenía 11, él exclamó: "Estás bien chiquita".
- El reto: Dalys no se achicó: "No estoy nada chiquita, estoy de tu tamaño" (como dice su hermano Veneno, ya tenía presencia en el ring).
De Panamá a México: El inicio de una Dinastía
La relación no fue sencilla al inicio. Mientras su madre y su suegra la recibieron bien, su padre y sus tíos en Panamá "pusieron el grito en el cielo" debido a la diferencia de edades y la distancia. Dalys pasó tiempo viajando entre ambos países hasta que llegó el momento de la verdad.
El Negro Casas le puso una disyuntiva clara que cambiaría su vida: "O te quedas o te vas". Dalys eligió el amor y la lucha, integrándose a una de las familias más importantes del pancracio mexicano: la Dinastía Casas.
Una unión familiar inquebrantable tras 29 años
Hoy, tras casi tres décadas de matrimonio, Dalys se siente orgullosa de la familia que ha construido. Con hijas y nietos en México, destaca los valores que aprendió de su familia política y la calidad humana de su esposo fuera de los encordados.
"Tengo un hombre maravilloso. Lo amo como el primer día. Es un esposo que lava, cocina y me tiene como una reina", finaliza la caribeña, demostrando que detrás de la "Mujer hecha pesadilla", hay un hogar cimentado en el respeto, el apoyo mutuo y la pasión por la lucha libre.
¿Qué te parece la historia de amor de la Dinastía Casas?
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1 comentario:
Yo los veía en el mercado de la colonia postal con sus hijas, Odalis no tenía ese físico era delgada
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